Green

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Green. La ranita a la que no le gustaba la lluvia.

Un día más, el sol brillaba sobre la charca, los nenúfares estaban llenos de flores y el agua estaba calentita, era un día perfecto para jugar y saltar.

Green, veía a lo lejos como sus amigas ranitas ya habían empezado a jugar y miraba a su madre con impaciencia.

-Un segundo Green, primero hay que mirar al cielo profundo.

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Siempre igual, pensaba Green, su mama siempre miraba al cielo profundo antes de darle permiso para salir, decía qué según el color de las nubes, se podía salir o no a jugar.  Green como siempre tenía los ojos cerrados y apretados, mientras repetía:

-Que sea azul clarito, que sea azul clarito, que sea…

Pero ese día el cielo profundo era de color negro como la noche.

-Lo siento Green, hoy no podemos salir a jugar

-¡Pero porqué mama! ¿Porqué? ¡Todas mis amigas están jugando! – protesto Green.

-No hay discusión, el cielo negro significa mucha lluvia y si llueve mucho, la charca se convierte en un río que se lleva todo lo que no está sujeto, como por ejemplo,  las ranitas quejicas.

Green obedeció a su madre y volvió a la orilla de la charca muy triste por no poder jugar aquel día.

Más tarde como había dicho su madre, la charca se volvió un río y a punto estuvo de llevarse a varias ranitas río abajo, hacia la gran charca salada a la que llamaban mar.

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Al día siguiente, cuando Green se despertó seguía lloviendo, muy enfadado se acerco a la charca y mirando al cielo grito:

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Su madre, que estaba detrás de él, se llevo las manos a la boca – ¡Oh! ¡Green! No digas eso, la lluvia es muy importante para la vida, sin lluvia no hay vida. Le dijo muy disgustada.

-Y con ella no hay juegos, no quiero que llueva nunca más, nunca más – Contesto Green mientras se alejaba de la orilla.

Aquella noche, mientras escuchaba como llovía, Green cerró con fuerza  los ojos y empezó a repetir: – Deseo que no llueva nunca más, deseo que no llueva nunca más, deseo…- Y así estuvo hasta que se quedo dormida.

Por la mañana, cuando Green se despertó, el sol iluminaba la charca y su madre estaba mirando al cielo profundo.

-¿Qué ves mama?- Pregunto Green con impaciencia.

-El cielo profundo está azul clarito hasta dónde puedo ver- respondió con un guiño.

-¡Bien! – Grito Green mientras su madre le sonreía y le indicaba que podía ir a la charca.

base-imagen-destacada-5-wp.pngSe paso todo el día jugando con sus amigas ranitas, al chipchop, que era como llamaban al salto entre los nenúfares, si te decían chip, tenias que caer en una hoja y si te gritaban chop, entonces tenias que caer en el agua, Green ese día había ganado muchas veces el juego y se lo había pasado muy bien.

Por la noche cuando se fue a dormir, pensó que había pedido el mejor deseo del mundo y que sin la lluvia todo el mundo sería más feliz.

Así pasaron los días y los meses entre chips y chops, su madre cada día miraba el cielo profundo y siempre decía, – azul clarito-, aunque últimamente lo decía como si estuviera triste.

Al mismo tiempo y sin que Green se diera cuenta, la charca se iba haciendo cada vez más pequeña y los nenúfares ya no tenían flores bonitas entre sus hojas.

Una mañana, Green encontró a su madre observando el cielo profundo y mirando la charca, cuando miraba al cielo profundo apretaba los ojos como para poder ver mucho más lejos y cuando se giraba hacia la charca, hundía los hombros y suspiraba.

 -¿Qué pasa mama? Pareces triste.

– Green cariño, tenemos que irnos de la charca, prepara tus cosas, iremos rio arriba mañana por la mañana.

Green quiso contestar a su madre, pero ella ya se había alejado en busca de una piedra más alta para ver mejor el cielo profundo.

Cuando Green se giro para mirar la charca, se quedo helada, no había charca, los nenúfares estaban tumbados sobre el fango y nadie jugaba al chip o chop, porque no quedaba agua en la que saltar.

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Green corrió hacia donde estaba su madre -¿Dónde está el agua mama?

Su madre la miro con una tierna sonrisa – Sin lluvia no hay agua, el agua se va con el tiempo y tiene que venir agua nueva del cielo profundo.

-Siempre había llovido cada cierto tiempo, pero esta vez parece como si el cielo profundo se hubiera secado. La lluvia era como un regalo que llegaba para limpiar la charca y llenarla hasta arriba  de agua limpia .

Green miro al suelo y se fue a su hoja, donde paso el resto del día llorando, no se podía creer lo que había hecho, para ella la lluvia era un rollo que no le dejaba jugar y que por ese motivo pensó que  todo el mundo  debía desear que nunca más lloviera.

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Al caer la noche, Green volvió a apretar los ojos y con todas sus fuerzas empezó a pedir un nuevo deseo hasta que se hizo muy, muy tarde y el sueño la venció.

Por la mañana, un ruido muy fuerte despertó  a Green, eran sus amigas jugando al chipchop, rápidamente se acerco a la charca y vio a su madre con una sonrisa mirando al cielo profundo.

-¿Qué ha pasado mama? – Le dijo Green muy nervioso.

– Ha llovido durante la noche río arriba  y la charca ha empezado a llenarse-  Le dijo su madre mientras miraba como siempre el cielo profundo.

– ¿De qué color es el cielo mama? – pregunto Green muy despacito.

Su madre la miro a los ojos y le dijo: – Negro como la noche, lo siento, pero hoy no podrás jugar en la charca.

Green empezó a gritar como nunca y a saltar tan alto como podía. – ¡Bien! ¡Bien! Es de color negro, habéis oído es negro, negro como la noche ¡va a llover!

Su madre lo miro intrigada, que le habría pasado, o seria eso que les pasaba a las ranitas justo antes de hacerse mayores, en fin ya se vería, ahora lo importante era que no tendrían que dejar su charca.

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Los días que vinieron entre lluvia y sol hicieron que la charca se volviera limpia y bonita, llena de ranitas y nenúfares con flores de colores y allí entre todos esos colores estaba Green, una ranita que todos decían que amaba la lluvia tanto como al sol.

-Fin-

Notas del autor.

Los días de lluvia, podemos aprovechar para leer o explicar cuentos en casa, mientras los ríos se llenan de agua, los arboles beben y las charcas de las ranitas se limpian.

Y si te fijas bien, la lluvia es muy bonita cuando cae por tu nariz, mientras te hace cosquillas.

Si quieres saber más, del porqué se seca la charca de Green y de donde vienen las lluvias del cielo profundo, pide a tus padres que te consigan un libro sobre el agua y la lluvia, te lo pasarás a lo grande.

Texto:  Andreu García

Ilustraciones Originales: Silvia García

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